Nuestro CEO, Martijn Versteegen, compartió recientemente su visión sobre las oportunidades y los desafíos de la Inteligencia Artificial (IA) en una columna publicada por FleetNews. A continuación, le resumimos los puntos más destacados.
Martijn señala que la IA ya está mostrando un enorme potencial para los gestores de flotas y las empresas de leasing: desde chatbots inteligentes y correos electrónicos automatizados hasta la creación rápida de recursos visuales impactantes. Sin embargo, también destaca la importancia de conocer los posibles riesgos.
Lo que Martijn destaca:
- Riesgos de copyright: Los modelos de IA se entrenan con enormes volúmenes de datos, que a menudo incluyen texto e imágenes protegidos por derechos de autor. Esto ha derivado en disputas legales significativas, como Getty Images vs. Stability AI. Para las empresas que usan IA, esto significa un riesgo real de infracción de copyright si el contenido no está correctamente licenciado o no proviene de fuentes autorizadas.
- Las «alucinaciones» pueden salir caras: La IA, a veces, simplemente inventa cosas. Aunque un error gracioso en una lista de lecturas veraniegas pueda ser inofensivo, en un contexto empresarial, un dato erróneo generado por IA puede dar lugar a errores graves y dañar la reputación. Por eso, siempre será necesario verificar cuidadosamente los resultados de la IA.
- Cuidado con los sesgos: Dado que la IA aprende de datos humanos existentes, puede adquirir y perpetuar sesgos sin intención. Esto podría generar contenido que excluya o discrimine a determinados colectivos, lo que conlleva posibles crisis de reputación o incluso sanciones regulatorias.
Mensaje clave: la supervisión humana es esencial. Incluso con las herramientas de IA más rápidas, debemos revisar cuidadosamente lo que generan, cuestionar los datos en los que se basan y saber con certeza de dónde proviene el contenido que utilizamos.
Para gestionar estos riesgos, Martijn recomienda colaborar con proveedores especializados que garanticen contenido conforme a los derechos de autor. Esto ayuda a reducir la carga legal y reputacional que puede recaer sobre la empresa.
En definitiva, la IA es una herramienta muy poderosa, pero necesita una supervisión cuidadosa para evitar errores, sesgos y exposiciones indeseadas.





